Sobre el acabado de las joyas de metal


Hace poco compré un brazalete de cobre a una artesana porque me gustó el motivo del grabado; sin embargo, me pareció que los bordes no estaban perfectamente pulidos, aunque no dije nada y confié.
Apenas una semana después de llevar el brazalete a diario, me lo tuve que quitar porque me había hecho una herida.

La siguiente vez que vi a esta artesana se lo comenté y dijo que pulía las piezas bien, aunque evidentemente no es así, y le sugerí prestar más atención al detalle.

Entendí que los precios de sus brazaletes fueran tan bajos, pues lleva tiempo pulir una pieza a conciencia, con tres lijas distintas tras un limado previo, y a mano, claro, pues hay acabados que una máquina no puede hacer.

Por ejemplo, una esclava de cobre que hice yo misma y llevo desde hace bastante tiempo, no me ha hecho ni el más mínimo rasguño, porque la pulí a mano con paciencia y esmero.

Lo mismo puedo decir del resto de mis piezas de metal, todas son suaves como la piel y jamás la dañarán.

Ten en cuenta eso cuando examines una pieza de metal, pues no todo está en el diseño.

Esta es una de las cosas que aprendí en mi paso por la escuela de Artes y oficios de Granada.

Un trabajo es “fino” si el pulido lo es, no importa que el estilo sea primitivo o rústico.

He visto joyas en joyerías con diseños bonitos pero con pulidos chapuceros, hechos sin amor ni ganas.

Me gustaría que este post te sirviera para ver más allá de las apariencias y ayudarte a elegir en tus compras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s